lunes, 23 de febrero de 2015

Con piedritas y terrones

¿Por qué celebrar el Óscar de Iñárritu?

La noticia fue contundente, por segundo año consecutivo un director mexicano se llevó la estatuilla otorgada por la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de Estados Unidos y más aún, el mexicano de este año tuvo la desfachatez de coronarse también con el título de mejor película, para llevarse en total tres pues ganó también por guión original.

Sin duda la mejor cosecha para México (y nótese que digo México y no cine mexicano), ya que a esos tres le podemos agregar el “bicampeonato” de Emmanuel Lubezki. Sin embargo, no se ha hecho esperar la reacción de la gente en las redes digitales argumentando que como mexicanos no debemos agenciarnos los premios que lograron nuestros compatriotas, más aún que no tenemos que festejar o que ellos no deben agradecernos nada, los que se pasan de críticos incluso arremeten contra la industria del cine mexicano, pues dicen que no existe. Ante tales críticas me gustaría expresar mi discrepancia.

Por años hemos sido presa de la “filosofía del cangrejo”, por aquella historia que protagonizaban estos animalitos dentro de una cubeta, quienes regresaban al interior a todo aquel que intentaba, por méritos propios, salir de ella. Es cierto, por principios, ética, buenos modales, conciencia, superyó o como quieran llamarle, sería muy tonto decir que ese triunfo es nuestro, eso es claro, pero creo que ese apoyo que mostró la gente al usar el hastag #TodosSomosoIñárritu, es sólo eso, señal de apoyo con un connacional que por una u otra circunstancia terminó trabajando en otro país. Me parece loable que cada vez más, reconozcamos cuando a un mexicano le va bien, porque queramos o no, nos están representando como país.

¿Que no hay nada que celebrar? Por favor, celebramos el año pasado cuando el piojo Herrera hizo la “proeza” de calificar a una selección que la mayoría dábamos por muertas mucho antes de que empezara el mundial y todo para que se quedara en los mismos octavos de final, no veo por qué no habría que celebrar el triunfo de alguien que fue reconocido como el mejor (si no del mundo, sí al menos de los diez que estaban nominados), y si nos ponemos nacionalistas, nunca se le olvidó en el discurso la situación política y social que atraviesa México desde hace varios años: migración y (malos) gobiernos.

¿Que la industria cinematográfica en México no existe? Y aquí la pregunta sería, ¿en verdad no existe, o no la quieren voltear a ver? Es cierto, en México hacer cine es casi un sinónimo de pérdidas monetarias, también es cierto que en México hace rato que las producciones se han dividido en dos brechas: el cine comercial y el cine “independiente”, experimental o alternativo. Del primero no hablemos, se nos presentan las mismas historias de siempre con algunos éxitos taquilleros respaldados en buena medida por las industrias culturales dominantes en nuestro país, en específico la televisión. En el otro rubro es donde se han reconocido las producciones a nivel mundial.  Y aquí el problema habría que apuntarlo hacia los monopolios que se encargan de la exhibición y programación de las cintas y en buena medida a los presupuestos nimios con los que cuentan las películas.


La lucha de una cinta comienza desde la escasa publicidad, después la distribución en salas es relegada a unos cuantos circuitos culturales, cuando tienen la fortuna de recibir apoyos de becas o del mismo gobierno aumentan su posibilidad de ser estrenada en un circuito mayor y ¿para qué? Para que cuando lleguen a las salas los programen a las horas en que nadie va al cine o los exhiban un par de semanas y los desechen con el argumento de que no llevan gente. Así se han perdido buenos esfuerzos cinematográficos, por mencionar algunos Días de Gracia, Fecha de Caducidad, Halley, Los insólitos peces gato, Gonzalez, Despertar el polvo (estos últimos de reciente estreno, así que aún pueden ir a verlos) o el mismo Post Tenebras Lux que le valió a Carlos Reygadas el premio a mejor director en Cannes (del que no recibió tanta publicidad por no haber sido en Estados Unidos, una muestra más de la invasión cultural, pero esos ya son otros temas)


No comparto la opinión de quienes dicen que no hay que celebrar un triunfo de un mexicano que no consiguió trabajando en México, ¿de veras? Y ¿en dónde hizo Amores Perros? ¿Acaso no trabajó hace 20 años como creativo del canal 5? ¿No fue él quien diseñó los spots de Bancomext? Si por una u otra razón están trabajando en otros países, me parece que fue gracias al trabajo que habían hecho en esa escena cinematográfica mexicana “muerta” que nos quieren pintar. Enhorabuena para el director por este logro, enhorabuena para los mexicanos que se permiten soñar con algún día estar ocupando esas plazas, enhorabuena para este país tan maltratado en aspectos culturales y sociales, de vez en cuando una alegría como esta no está mal, enhorabuena por aquellos latinos que han tenido que emigrar y que diariamente le demuestran a aquellos que se quejan de su presencia, no que son buenos en lo que hacen, sino que son los mejores.

Costas