jueves, 25 de junio de 2015

Con Piedritas Y Terrones

Testimonios Conversos

Me entrevisté con tres hermanos (por su religión en realidad no había ni un hilo sanguíneo entre ellos) que decidieron abandonar sus vidas de vicio y se encaminaron a alabar a dios, como los líderes de su iglesia mandan. Cabe mencionar que las experiencias provienen de dos religiones distintas, así que los paralelismos o similitudes que el lector encuentre son por mera perspicacia del mismo, sin más q decir, les dejo los resultados de dichos encuentros:

1.-" Yo antes estaba desempleado, pasé muchos meses desesperado por estar en esa situación, mi esposa me había amenazado con dejarme, por más que le decía que la situación del país está canija no me quería creer, me vi en la necesidad de vender los juguetes de mis niños, me dio mucha tristeza porque habían sido los regalos de reyes para los que había pedido un préstamo. Más coraje me dio cuando quise pagar ese dinero y no alcancé ni la mitad, por los dichosos intereses. Pero afortunadamente mis hermanos tocaron a mi puerta. Me vieron desesperado y me enseñaron el camino del señor. En él encontré el sosiego que a mi vida le hacía falta. Ahora sé que Jehová tiene un plan para nosotros, sé q si hasta hoy no he conseguido trabajo ha sido por voluntad suya, ahora empleo mi tiempo libre en él, en llevar la palabra de Jehová a la puerta de cada uno de los que se niegan a dejar entrar a dios en su vida, sé que es difícil hacer entrar en razón a la gente para que entiendan que su palabra es la razón. Pero aquí estoy yo, soy un testimonio vivo. "Hágase en mí la voluntad del señor" dice la Biblia y así es como deberíamos actuar todos, sé que estoy desempleado pero también sé que es parte del plan de Jehová, cuando él decida que es mi momento para ir a trabajar, estaré feliz de hacerlo. ¡Viva mi Jehová rey y salvador del mundo!".

2.- (El siguiente fue un testimonio en pareja) Mi esposo se encontraba perdido en el vicio, eran tres, cuatro y hasta cinco veces por semana las que se iba a emborrachar, habían unas veces en que no llegaba ni a dormir. Vivíamos angustiados mis hijos y yo. (Como acotación, el esposo asiente a cada afirmación de su señora esposa) Muchas veces ni dormíamos pensando en dónde andaba mi viejo, mis hijos ya me decían que lo dejara (y aquí el esposo aprieta su mano) que cómo era posible que le soportara todo eso, pero yo no podía dejar a mis hijos sin su padre. Y el dinero señor, el dinero era siempre una preocupación, muchas veces me quedé sin comer para que mis hijos tuvieran algo para llevarse a la boca. Quién sabe cómo era que nunca nos alcanzaba el dinero. Y entonces fue que mi comadre vio el anuncio en la tele, yo sigo pensando que fue un milagro de "diosito" que lo hubiera visto porque me comentó sobre esto y mi vida cambió. Vi que hacían reuniones tres días a la semana y me animé a venir a una de ellas, aquí me explicaron que el diezmo es muy importante para dios y que es una de las maneras en que él se manifiesta. Vine y platiqué con el pastor y me dio esperanzas, me dijo que lo de mi marido tenía solución.

-¿Y cómo fue esa solución?

-(Aquí entra el marido) Sí, pues yo vine una vez, porque ya todos venían aquí y yo quise venir un día para saber de qué se trataba porque me habían hablado de dios, pero fue mejor venir personalmente a experimentarlo, casi siempre a todos les digo que ese fue el segundo milagro de dios para nosotros, porque yo casi nunca quería venir al templo ¿verdad? (Ahora es su mujer quien asiente) y ese día me dieron ganas de venir y escuché la palabra del señor y vi los milagros que hacía el pastor con todos y yo dije, "algún día voy a dar testimonio de que a mí también me curó dios". Y así me acerqué a dios y entendí que si uno va a tomar tiene que consagrárselo, porque es él el q nos provee y porque su nombre es sagrado. Ya nomás tomo tres veces a la semana, puedo decir que me curó, porque ya llego a la casa siempre, además siempre que levanto una copa lo hago agradeciéndole mucho a dios. Otro milagro que nos hizo es que mi esposa ya también encontró trabajo, ya nos alcanza el dinero en la casa, ya mis hijos no sufren de carencias porque su padre anda tomando. La verdad es que desde que nos acercamos al templo todo ha sido mejor en la vida de cada uno de los miembros de mi familia. Ojalá la gente pueda venir aquí y que se acerque a dios para que se den cuenta de que sí nos salva, que sólo hay que pedírselo.

-Y el diezmo viejo, acuérdate que el diezmo es muy importante”.


jueves, 18 de junio de 2015

Con Piedritas y Terrones

'Adrian'

Conocí a Adrian en la escuela de abogados, se le iba la vida corrigiendo a la gente que no pronunciaba bien su nombre y ponía la sílaba tónica en las últimas tres letras de su nombre, “es ‘Eidrian’, está en inglés”, les decía. La primera vez que le escuché decir esto no pude evitar pensar en su ‘mamonería’ evidente, pero años más tarde me daría cuenta de que no era tanto un asunto suyo como lo era de su padre, quien padecía de ‘gringofilia’ y había decidido nombrar a su primogénito como si su nombre fuera anglosajón yme tocó ser testigo en varias ocasiones de discursos aburridos sobre la importancia de que su nombre fuera pronunciado como estaba escrito y no como lo pretendía hacer la mayoría de la gente.

Algunas de nuestras compañeras jugaban a seducirlo, haciéndole burla por esta situación, “quiero un novio extranjero” le decían y le mandaban besos y le guiñaban el ojo o, en el caso de las más atrevidas, (sitúese querido lector, en los años 90) bajaban sus blusas para mostrarle parte de su pecho; ese era el momento en que más apreciaba a mi amigo, pues podía ver una parte de los senos de mis compañeras que quizá en otras condiciones jamás miraría.

Cuando por fin encontró una mujer que no le hiciera burla a ni a él ni a su nombre solíamos salir los tres, aunque estoy seguro de que a ella no le agradaba la idea, pues en incontables ocasiones llevaba a sus amigas para que platicaran conmigo, cosa que nunca sucedió, pues no sólo me daba pena hablar sino que además, mi torpeza terminaba por tirarles encima el refresco, la comida o en el caso más extremo a mí mismo.

Él nunca quiso culparme por su ruptura, no al menos de manera directa, pero algunos de sus comentarios como “búscate una novia” o “deberías joderle la relación a todos los del salón” me hicieron pensar que no le era muy grato su estado de soltería.

En compañía uno del otro se nos fueron los días y por fin llegamos a la graduación en donde se presentó el acontecimiento más memorable respecto a su nombre. En la ceremonia de despedida el director de la universidad nombró a cada uno de los integrantes de la generación y al llegar al nombre de Adrian, lo nombró como si estuviera escrito en español y le pidió que se dejara de payasadas, pues “estamos en México y su nombre debe ser pronunciado en castellano”.

El padre de mi amigo se enfureció, se levantó de su asiento y se dirigió hasta el podio donde el director seguía regañando a su hijo. Le tiró un golpe que fue detenido por la nariz del profesor de Historia, a quien le vino una hemorragia que espantó a todos los presentes. Dos compañeros ayudaron a Adrian a detener a su papá, mientras el profesor de historia intentaba ir hacia la enfermería tambaleándose entre la gente y una alumna a la que le daba miedo la sangre lo empujó cuando pasó junto a ella, lo que hizo que se tropezara con una silla y cayera.

El director, parado desde el estrado había visto la revuelta, bajó de ahí y fue a esconderse detrás de una profesora que al darse cuenta intentaba ponerse atrás del director, y el profesor volvía a jalarla y ella hacía lo mismo. La escena pueril terminó cuando la maestra le dio una cachetada quizá más fuerte que el golpe que el padre de Adrian pretendía darle pues el director cayó noqueado al recibirlo.

La misma profesora fue la encargada de anunciar a toda la audiencia que la ceremonia se daba por terminada, cuando empezaron los abrazos aún se escuchaban los reclamos del papá de mi amigo entre los que alcancé a reconocer una queja que ya le había oído a mi madre: “uno se quiebra la cabeza pensando en un nombre chingón a su hijo para que venga un pendejo y se lo quiera cambiar”.

Costas


lunes, 15 de junio de 2015

Por un fin de semana




Fuiste mío por un fin de semana y sólo eso. Y, sin embargo, contigo aprendí a tomar subidas y bajadas, aprendí a quererte y a tratarte. Te sentí tan mío como una extensión de mi cuerpo, que si pudiera darte mi sangre para que andaras, te la daría.

Ahora te has ido, dejándome solo en esta mole de concreto ¿Cómo soportarlo? ¿Cómo olvidar el aroma de tu piel, tu buena pinta, la suavidad con la que dejaste que te guiara?

Y tú lograste, escúhame si es que puedes, hacerme feliz, pero sólo por un fin de semana y nada más ¿Acaso él, mi hermano, no saldrá nuevamente de la ciudad? ¿Acaso no permitirá, quizá sin saberlo, que nuestro idilio se cumpla? Siento envidia de él, es verdad, porque puede tenerte y usarte como lo que eres. Puede forzarte si quiere, puede llevarte al límite y puede también dejarte tan abandonado, vulnerable.

Te envío estas plegarias ebrias arrastrando esta pluma invisible que es la imaginación, pensando en cómo me sentí a tu lado mientras las personas en la calle celosas nos miraban al pasar. Contigo me excedí, me perdí y me encontré dentro de ti.

Ojalá tuvieras alma o ¿es que la tienes? Me creí que sí pero sólo ¡hip!.. por un fin de semana. Porque ahora estás con él, porque ahora es él quien te monta, quien te guía y quien te habla, aunque tampoco lo escuches, aunque no escuches nada “fiero” ¿así te dice él no?

Fiero gracias por todo, por regalarme ese fin de semana, Ahora es momento de liberarme de ti, aceptaré mi destino, soportaré este peso en mis piernas al caminar, caminar, caminar hacía el metro. Porque a final de cuentas sólo eres un hermoso, lujoso y ajeno auto del año. Adiós Fiero.


 Osomajtli

jueves, 11 de junio de 2015

Con Piedritas y Terrones

Pollito Marx


Había una vez, en una granja lejana, muy lejana, tan lejana que sólo se podía llegar caminando, un pollito que tenía unos pensamientos radicales, muy distintos, por cierto, del resto de sus amiguitos pollitos. Creía que la producción de todos los huevos que su madre y las demás gallinas ponían debía ser repartida entre todos y evitar que el patrón, dueño de todas las gallinas, se llevara el trabajo de todos dentro de la granja.

También creía que ninguno de sus compañeros debía volverse rico a expensas del trabajo del otro y que cada uno de los animales debía poner su trabajo al servicio de los demás, si uno sabía hacer algo debía ser el encargado de que saliera bien.

Sus ideas, que les parecieron congruentes al resto de los animales,  comenzaron a propagarse por los pasillos de aquella granja y sus amigos comenzaron a organizar comités en donde todos participaban activamente, se distribuían las tareas y le enseñaban a los demás animales de la granja a leer, escribir y divulgaban las ideas del pollito.

Todo iba de acuerdo a lo planeado por el pollito, en unas semanas toda la granja estaba de acuerdo con sus ideas y estaban dispuestos a no permitir que nadie más utilizara su trabajo para su propio beneficio. Todos excepto uno, el perro, fiel amigo del dueño de la granja había escuchado las propuestas en las asambleas en donde se concentraban todos los animales. Había advertido que esa manera de pensar atentaba contra los intereses de su dueño, pues él hacía negocio con todos los productos resultado del trabajo de los animales a cambio de darles comida, no se explicaba el porqué del interés de no trabajar para él.

La idea de una huelga comenzó a esparcirse por toda la granja. El perro trató de avisar a su amo, pero no supo cómo hacerle saber lo que pretendían.   Por fin llegó el día de la huelga y no se produjo un solo huevo ni una gota de leche y las ovejas prefirieron trasquilarse unas a otras y tirar su lana al río antes de dejarse rapar por su dueño, los puerquitos sabedores de que su carne era utilizada como alimento, decidieron comenzar una huelga de hambre, todos tenían la convicción de solidarizarse con el de junto.

Al día siguiente el dueño de la granja se levantó y se enrareció al ver el desorden que habían provocado los animales, tuvo incluso que inyectar a los cerditos para que no tuvieran repercusiones por no comer. Desconcertado esperó que al día siguiente todo volviera a la normalidad, sin embargo, la resistencia de los animales se recrudeció, no se producía nada y las consecuencias comenzarían a verse en los ingresos del dueño de todos, estaban decididos a dar la vida (si era necesario) por las ideas del pollito.

El perro, al ver triste a su amo y conocer el plan que tenían los animales decidió que tenía que solucionar el problema. El pollito se rodeaba de su propia “seguridad” pues sabía que alguien como él, que lideraba un movimiento que revolucionaría la manera en que serían tratados los animales de su granja, no estaba exento de tener enemigos. El perro esperó a que todos estuvieran dormidos y atacó al pollito, pero éste gritó y despertó a sus compañeros animales, quienes no dudaron en atacar al perro. El perro en defensa propia mató un par de gallinas y dejó malherido al pollito líder, también provocó estragos en las ovejas rapadas quienes al no tener protección sangraron de la panza.

El escándalo que se había armado en el lugar de la batalla despertó al dueño de la granja quien encontró al perro con una gallina en la boca, por lo cual decidió castigarlo encerrándolo. Al día siguiente, cuando se levantó a arreglar el tiradero del perro, encontró los cadáveres y se dio cuenta de que algunas gallinas estaba rompiendo los pocos huevos que habían puesto. La conducta extrañó al humano por lo cual decidió que esperaría toda la noche a que las gallinas pusieran más huevos y se los quitaría. Para ese momento el pollito rebelde había muerto.

A mitad de la noche algunas gallinas comenzaron a poner huevos y su dueño, al tratar de quitárselos, recibió algunos picotazos. Utilizando la fuerza les arrebató algunos y al salir hacia su casa fue perseguido por los demás animales.

Asombrado por la actitud casi humana que mostraban sus criaturas decidió ir por su escopeta y su mozo y entre los dos decidieron acabar con todos los animales, pues ya ninguno de ellos les serían útiles para su negocio. Al ver la matanza los más pequeños alcanzaron a pasar desapercibidos y escaparon por el campo. Al cabo de algunos días de exilio fueron adoptados en las granjas vecinas en donde comenzaron a esparcir la semilla de las ideas del pollito aquél que ahora era visto no como un líder sino como un mártir. Les enseñaron a los demás animales los recursos como las asambleas y las huelgas a las que, como trabajadores, tenían derecho y poco a poco este pensamiento se fue esparciendo por el mundo, llegando sobre todo a aquellas personas que se jactaban de la lectura.

Hubo una granja que fue totalmente dominada por la forma de gobierno del pollito, pero un cerdito llamado Napoleón tergiversó los ideales para usarlos en su beneficio, aunque esa historia ya la han contado.


En los demás lugares, en donde los ideales igualitarios del pollito rebelde-líder-mártir han sido adoptados, de vez en vez los granjeros realizan sacrificios masivos para poder acabar con esa semilla nociva que se ha esparcido por sus granjas y poder mantener a raya a todos los rebeldes que buscan la igualdad en sus sociedades. Dicen que últimamente se ha puesto de moda difundir el miedo y otras teorías hablan de violencia y de “shocks” para evitar levantamientos.

Costas

jueves, 4 de junio de 2015

Con Piedritas y Terrones

La voz

Llovía. Él llevaba algunos días sin tomar un baño, por eso odió el agua que se atrevió a terminar con aquella racha. El olor que había logrado acumular bajo sus axilas era el mejor compañero que había encontrado en los últimos días. Movía la cabeza incesante, tratando seguir un ritmo que se le había perdido tiempo atrás, por un momento sospechó que jamás lo había tenido.

La lluvia y su sonido eran los únicos que lograban llevar el ritmo, al grado que su repetición infinita le puso nervioso. En medio de toda la confusión  escuchaba la misma voz que días antes lo había conminado a perpetrar el asesinato. Miró sus manos y alcanzó a distinguir en ellas el color de la sangre de su última víctima, en realidad no tenía una sola mancha, sin embargo, él sentía que algunas gotas le seguían escurriendo tal y como lo habían hecho aquella tarde al jugar con las entrañas de aquel cadáver que había dejado en su camino.

Intentó abrirse paso entre el agua que insistía en lacerar el suelo a gran velocidad, rápidamente el lodo hizo su aparición y las huellas que dejó en la tierra se mezclaban con las de caballos que habían tirado algunos carruajes durante la tarde sobre la misma vereda en que sus pies comenzaban a batallar para avanzar.

Se talló los ojos, el agua mezclada con el sudor le resultó irritante, la oscuridad que había acompañado a  las primeras gotas de lluvia le impedía reconocer el camino tantas veces andado, para encontrar aquella casa que en otros tiempos había sido el destino de sus alegrías, cuando la ilusión y las ansias de jugar con sus primos le achataban las uñas. Cada uno de ellos, dicho sea de paso, había sido alcanzado por la voz que se hacía más insoportable cada vez.

El  ruido de los cascos de un caballo lo puso alerta, sabía que alguien se acercaba pero no atinaba  a distinguir la dirección de donde provenía. Intentó caminar, pero el lodo que ya se había apoderado de las suelas y subía amenazante por las piernas lo obligaba a dar zancadas torpes, con trabajo mantenía el equilibrio y un ventarrón lo empujó hasta el suelo, salvó la cara  al usar la mano derecha y al levantarse volvió a sentir que la sangre le escurría. Cuando por fin se puso en pie encontró que el carruaje, tirado por un caballo que también batallaba con la ley de gravedad, había pasado a sus espaldas. No distinguió al chofer y mucho menos supo decir si alguien iba dentro de aquel carruaje, sólo supo que sus ansias por llegar a la casa se habían vuelto iguales a las de la infancia. Y sin embargo, no supo hacia dónde moverse.

Inmóvil, sentía cómo el agua le escurría desde las sienes hasta la barbilla, a lo lejos, volvía a escuchar la voz que lo había perseguido toda su vida, la necesidad de llegar y encontrar a su abuelo guardando sus cosas o a su abuela preparándole un poco de chocolate le motivó a moverse. Haciendo un esfuerzo logró moverse. En un árbol encontró el clavo que en su infancia había sido cómplice de la broma que le jugaron a su hermanita, cuando sin cabeza colgaron a una de sus muñecas y le hicieron creer que había sido el diablo el autor de aquella imagen.

Caminó a tientas, encontró el árbol donde alguna vez improvisaron un columpio y por inercia se enfiló al granero. Se supo salvado, libre de aquella voz que se negaba a dejarlo en paz. Quitó el seguro a la puerta y la empujó con cautela. Todavía estaban los leños acomodados como la última vez que había estado ahí, la pastura de los animales, que ya no vivían ahí, adornaba el suelo de las caballerizas. Encontró que la lluvia alcanzaba a filtrarse del techo, las gotas habían formado ya un camino por las paredes y se habían establecido en alguna que otra madera que había cedido ante la insistencia torrencial. Torpe, aún con lodo en sus botas, buscó el refugio que tantas veces había sido el testigo de su llanto, se encontraba detrás de las caballerizas y solía acudir a él cada vez que sus primos lo molestaban o su abuelo lo regañaba. La casa tenía tanto tiempo sola, que la nostalgia lo invadió una vez más.


Escuchó la voz que jamás lo dejaba en paz, esta vez sintió que le gritaba en el oído provocando un doble desgarre, el de la garganta que la emitía y el de su propio oído, algunos pedazos de tierra húmeda habían trazado un camino desde la entrada hasta donde sus pies lentos intentaban avanzar. Caminó entre herramienta y las puertas abiertas de las caballerizas, cuando al fin llegó a  su refugio, encontró un charco en el suelo provocado por las goteras, alzó la vista y se encontró con su propio cadáver colgado, adornado con el agua que se había filtrado y que se mezclaba con la sangre que cada vez era más escasa, el cuerpo se encontraba en pleno proceso de descomposición y las vísceras eran lo único que ya no estaba. Se miró las manos, las volvió a sentir llenas de sangre, la voz retumbó en su cabeza de nuevo, se negó a escucharla, agitó la cabeza, se golpeó contra el suelo y arrastrándose buscó la salida. Empapado buscó un refugio nuevo en el bosque, trataba de hacerse invisible a aquella voz que le retumbaba en la cabeza.

Costas