Fuiste
mío por un fin de semana y sólo eso. Y, sin embargo, contigo
aprendí a tomar subidas y bajadas, aprendí a quererte y a tratarte.
Te sentí tan mío como una extensión de mi cuerpo, que si pudiera
darte mi sangre para que andaras, te la daría.
Ahora
te has ido, dejándome solo en esta mole de concreto ¿Cómo
soportarlo? ¿Cómo olvidar el aroma de tu piel, tu buena pinta, la suavidad con la que dejaste que te guiara?
Y
tú lograste, escúhame si es que puedes, hacerme feliz, pero sólo
por un fin de semana y nada más ¿Acaso él, mi hermano, no saldrá
nuevamente de la ciudad? ¿Acaso no permitirá, quizá sin saberlo,
que nuestro idilio se cumpla? Siento envidia de él, es verdad,
porque puede tenerte y usarte como lo que eres. Puede forzarte si
quiere, puede llevarte al límite y puede también dejarte tan
abandonado, vulnerable.
Te
envío estas plegarias ebrias arrastrando esta pluma invisible que es
la imaginación, pensando en cómo me sentí a tu lado mientras las
personas en la calle celosas nos miraban al pasar. Contigo me excedí,
me perdí y me encontré dentro de ti.
Ojalá
tuvieras alma o ¿es que la tienes? Me creí que sí pero sólo
¡hip!.. por un fin de semana. Porque ahora estás con él, porque
ahora es él quien te monta, quien te guía y quien te habla, aunque
tampoco lo escuches, aunque no escuches nada “fiero” ¿así te
dice él no?
Fiero
gracias por todo, por regalarme ese fin de semana, Ahora es momento
de liberarme de ti, aceptaré mi destino, soportaré este peso en mis
piernas al caminar, caminar, caminar hacía el metro. Porque a final
de cuentas sólo eres un hermoso, lujoso y ajeno auto del año. Adiós
Fiero.
Osomajtli
Osomajtli
Tsss, que loca literatura man. Te avientas!!!
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