viernes, 30 de octubre de 2015

Con Piedritas y Terrones

A través de la ventana

Miraba a través de la ventana, desorientado, incompleto. Cada vez que se asomaba a ella buscaba los puntos que había visto en el cielo y que se habían materializado en unos pequeños seres de dientes afilados, ojos gigantes, tentáculos en lugar de manos y barba blanca manchada de sangre. Quien los hubiera visto habría pensado que eran duendes, de aquellos que esconden sus tesoros al final del arco iris. Él sabía que eran seres que venían por él. O al menos eso fue lo que le dijeron con la mente.

Miraba a través de la ventana, pero era evidente que esa mirada estaba vacía, como si las pupilas le hubieran reventado y de esa explosión un gris ceniciento hubiera nacido y ocupado su lugar. Sus ojos, vale decirlo, eran difusos, perdidos.

Miraba a través de la ventana esperando el regreso de esas pequeñas figuras que le habían prometido, telepáticamente, que regresarían en cualquier momento a atacar a la Tierra. De hecho, ese cuento era el culpable de tenerlo en aquel lugar, en donde la única ventana existente era aquella por donde se asomaba y de la cual se había adueñado después de someter, a mordidas, a un Michael Jordan moreno.

Miraba a través de la ventana el día en que unos puntos aparecieron en el cielo, pronto se multiplicaron, en poco tiempo taparon los rayos del sol. Ensombrecieron el lugar y en caída libre, simulando una lluvia de Magritte, unos pequeños seres comenzaron a invadir la Tierra, tal como se lo habían prometido.

Miraba a través de la ventana cuando vio que uno  de aquellos seres despedazaba con las mandíbulas el brazo de una desafortunada dama que intentaba huir. El brazo, por cierto, aún palpitaba y guardaba una leve coloración rojiza, haciéndole agua la boca al espectador que tranquilo miraba la destrucción de la humanidad.

Miraba a través de la ventana, cuando lentamente una barba blanca, como la de los seres invasores, comenzaba a adueñarse de su rostro, sintió que la barba tocaba el suelo y se dio cuenta entonces que se había encogido, un tentáculo aparecía en su brazo derecho, como la cola de una lagartija cuando renace.

Miraba a través de la ventana cuando una de las criaturas se acercó hasta ahí, con los dientes afilados le sonrió, puso un tentáculo en el vidrio y le enseñó un pedazo de pierna que llevaba en el otro, supo entonces que era el momento en que debía comenzar a actuar.

Sin perder más tiempo se dirigió al Michael Jordan moreno, lo tomó por el cabello y lo arrastró por toda la sala, un par de enfermeros corrió para detenerlo, los miró desafiante, les enseñó los dientes y se abalanzó sobre ellos, mordió primero a uno y le arrancó un pedazo de la piel de la mejilla, el otro intentó correr pero chocó con un paciente y ambos cayeron, la pequeña criatura se acercó al enfermero correlón y le mordió un pie, lo arrancó del cuerpo y chupó todos los huesos para no dejar ni un pedazo de carne. Tiró los huesos, menos uno, con ese se dirigió al paciente que había servido para detener al enfermero, quien lo miraba extasiado. Le clavó el hueso en el ojo y se lo sacó. Lo comió. Michael Jordan moreno lo miraba, lo único que le interesaba era poder jugar a los bolos.

La criatura caminó, se acercó a Michael Jordan moreno y con una voz que parecían chillidos le dijo: “la próxima vez que vengamos tú vendrás con nosotros. Cuando salgamos de aquí te dirigirás al lugar donde quieras que ataquemos y nos esperarás, no debes despegar la mirada del cielo. Si llegamos y tú no estás atento, acabarás como estos”. Con el tentáculo le señaló a los que estaban tirados. Después tomó su mano y comenzó a besarlo. El Michael Jordan moreno sintió cómo algo en él se despegaba de su cuerpo, no volvió a ser el mismo. La criatura tomó la pierna de un enfermero y la guardó "para el camino" explicó, salió junto a Michael Jordan moreno. Se separaron, uno se fugó con sus compañeros por la ruta celeste, el otro se fue caminando, con las pupilas difuminadas, de andar tranquilo y mirando en todo momento hacia el cielo.

Costas

jueves, 29 de octubre de 2015

José Emilio Pacheco y su Alta Traición

Por: Arturo García


José Emilio Pacheco fue uno de esos poetas cercanos a la gente, comprometidos con la sociedad y distanciado del poder político.

           Él tenía un declarado amor por la Ciudad de México y lo mencionaba cada vez que podía. Lo parafraseo en la posibilidad de mi recuerdo: “A mí me gusta mucho andar por las calles, en el Metro, por la colonia Roma. Pero mi edad ya no me permite hacerlo (salir a caminar) y eso me duele muchísimo”.

           A José Emilio Pacheco todos los recuerdan por su novela Las Batallas en el Desierto y muchos jóvenes comenzaron a leerlo por la canción de “Las Batallas” de Café Tacvba, historia que se desarrolla en La Roma.

           Y así como sucede con esta novela corta, el escritor mexicano (1939-2014) también tiene un poema emblemático y representativo de su poesía: “Alta Traición”.


No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.


               El poema refleja su posición política, su capacidad de concisión, la claridad de sus palabras, su amor al país y su influencia poética. Como lo hacía Borges, Pacheco también podía pasar del relato a la poesía logrando siempre resultados memorables. El marzo pasado, el escritor Fernando del Paso recibió el Premio José Emilio Pacheco a la Excelencia Literaria. Su discurso fue una carta a su amigo fallecido meses atrás. Le dijo:

“Quiero decirte que yo también amé a tu manera a esa patria de los cuantos bosques y ríos y de la ciudad monstruosa que fue tu cuna y la mía… ¡Ay, José Emilio! Sí, dime cuándo empezamos a olvidar que la patria no es una posesión de unos cuantos, que la patria pertenece a todos sus hijos por igual: no sólo a aquellos que la cantamos y que estamos muy orgullosos de hacerlo: también a aquellos que la sufren en silencio”.

               Leer a José Emilio Pacheco es conocer a uno de los mejores poetas latinoamericanos de los últimos tiempos. Él es un símbolo de la poesía mexicana, como Neruda lo es para Chile, Benedetti para Uruguay y Borges para Argentina.

              Sólo así es posible comprender la importancia de su legado.

lunes, 26 de octubre de 2015

Zonas Húmedas; el pase emocional



Una “comedia dramática” deja lugar para muchas ambigüedades a la hora de elegir una película, sobre todo cuando una película cae bajo el pesado y tedioso mote de “cine de arte”. Sin embargo, la película germana Zonas húmedas (Wetlands) podrá ser muchas cosas pero no ambigua: retrata la soledad y la carestía de una chica mientras uno se ríe involuntaria y dolorosamente, una comedia escatológica que invita (y obliga) a la audiencia de amplio criterio a abordar una montaña rusa de emociones.



Butaca Apartada



Helen es una chica que padece el divorcio de sus padres en silencio mientras se muestra rebelde y despreocupada; su vida se torna un cúmulo de impulsos que ni ella misma comprende y parecen invisibles frente a una madre neurótica, autocompasiva y obsesionada por la limpieza y un padre hedonista totalmente indiferente.

En una conducta desarrollada por el rechazo a la imagen de su madre, Helen se vuelca contra la pulcritud y se ve atraída por la suciedad, la mugre y las zonas húmedas del cuerpo; mientras se rasura una de estas zonas, un desgarre con el rastrillo en el ano abrirá no sólo una lesión corporal sino la oportunidad de enfrentarse con ella misma y la de poder reunir a su padres.

Aunque la historia se antoje trágica, el director David Wnendt sabe hacer gala de un ritmo rápido y ameno, animaciones de primer nivel,  un montaje colorido y hasta divertido así como unos gags que harán reír hasta al más amargo y harto de la mala combinación de tráfico-calor-lluvia de esta ciudad.

La dirección de escena es espléndida, no deja lugar para los imaginarios y no repara en lo gráfico hasta alzarlo en la cumbre de lo grotescamente sublime o surreal; el simple toilet humor de las comedias estadounidenses adquieren un nuevo nivel cuando es reinterpretado por el cine europeo y puesto en un contexto tan serio como la soledad y la frustración.

Mención aparte merece la actuación de la joven actriz Carla Juri  que hace gala de un histrionismo excepcional como para que dejara de hacer cine toda su vida y aun así jactarse de haber dado lo mejor de su corta carrera, cosa que sin embargo, esperemos no ocurra.  

Un pase de emociones deja esta cinta sin dejar de tocar fibras simples y comunes como la amistad, el amor, el cariño, la fraternidad y la fortaleza; valores humanos con los que todos nos sentiremos extrañamente identificados porque ante todo esta película invita a la reflexión.

Aún con todo, es recomendable no ingerir alimentos mientras se contempla ya que su franqueza frente a los fluidos corporales es especialmente atípica.

Zonas Húmedas puede ser encontrada en servicios de streaming como Netflix y similares, no se debe dejar pasar la oportunidad de ver la mejor película para iniciar la semana con ganas de bañarse tres veces al día.


Mantra de la semana: tállese bien. 



@PabloReylar en twitter

jueves, 22 de octubre de 2015

Con Piedritas y Terrones

El Hombre Terrón


Tururú, tururú "Interrumpimos la transmisión de "El Bailongo" para informarles que el temible Señor Llovizna ha atacado de nuevo, inundando una colonia y divirtiéndose con todos los peatones que se resbalan con las trampas que ha puesto, esperemos que el Hombre Terrón aparezca pronto para detenerlo, ahora sí los dejamos con su cumbia amable auditorio" tururú, tururú.


Me tiro en un charco de agua. Me levanto triste, triste. Me tiro en la tierra. Me lleno de lodo. Y todo mi cuerpo se va convirtiendo poco a poco en el Hombre Terrón. Corro hasta donde han buscando el problema. No es necesario, el problema me ha encontrado a mí. Me avientan una cubeta de agua desde el techo de un edificio. Al sentir las primeras gotas corro y me pongo a salvo. Estoy seguro de que quien quiso acabar conmigo es quien yo creo que es. Le miento la madre, entro al edificio y subo a buscarlo. La señora de la limpieza me grita enojada. Le dejé el piso sucio. Prometo regresar a limpiar.


Busco en cada uno de los niveles. Me asomo en todos los departamentos: en uno una señora hace la comida, en otro unos niños pelean por sus juguetes, en otro una pareja que cogía en el sillón me pide angustiada que no le diga a sus parejas (que no conozco, pero aún así prometo no hacerlo). En otro una anciana anestesiada por la televisión me grita que me quite los zapatos, cierro y me grita que tenga un buen día. Por fin llego al último piso. Me detengo en la puerta que da a la azotea. Pero escucho un ruido en las escaleras. Volteo y miro que el temible Señor Llovizna sale del departamento de la anciana, me mira y corre escaleras abajo. De nuevo empieza la persecución.


La señora de la limpieza me vuelve a gritar enojada, el Señor Lluvia ha dejado un rastro de agua y cuando yo paso sobre ella se convierte en lodo. Lo recojo, le sonrío a la señora y comienzo a lanzar bolas de lodo contra el temible Señor Llovizna. Una le pega en la cabeza y logro hacer que se detenga. Lleva una cubeta en la mano, llena de agua y se detiene a esperarme, amenazante.

-Que sea un duelo de hombres, vamos a darnos con los puños- Lo reto.

-Ni madres, la última vez me hiciste trampa.- Me responde.

-Fue tu culpa- le contesto- si no le hubieras hablado al Rayo Impertinente todo habría sido justo.

Nos miramos fijamente. Una sonrisa se asoma en su cara. Sabía que estaría perdido si no pensaba rápido en cómo detenerlo. Mire sobre su cabeza y me di cuenta de que había una maceta, el problema era llegar hasta allá. A mi derecha había una jardinera y a mi izquierda un parque. Se acercaba decidido. Le lancé una bola de lodo a la cara. Di en el blanco, justo en el momento en que él lanzó del agua de su cubeta. Atiné a moverme de ahí y corrí hasta el parque. Recogí un poco más de tierra y trepé a un árbol.

Cuando quiso llamar de nuevo al Rayo Impertinente, me abalancé al rostro. Lo llené de tierra, en los ojos, la boca, la espalda, en todos lados. Miré con malicia cómo se convertía en plastas de lodo. Por más que manoteaba y pataleaba no lo solté, para finalizar corrí por la maceta, se la estrellé en la cabeza y se dio por vencido. Minutos después apareció el sol . Con el asunto controlado, comencé a revolcarme en el suelo hasta tomar de nuevo mi apariencia de humano.


Ya sólo era trabajo de los bomberos terminar de drenar la colonia que había inundado el temible Señor Llovizna. Seguí pensando en la imagen que me había dado vueltas en la cabeza mientras luchaba con mi enemigo. Fue entonces cuando me di cuenta, sonreí y me dije: "Ya decía yo que la mujer del departamento se me hacía conocida, es la mejor amiga de mi novia, pero su novio es tan mamón y pedante que mantendré mi palabra".

Costas

miércoles, 21 de octubre de 2015

Algo para iniciar con Borges

Por: Arturo García


Hablar de Borges es hablar de una biblioteca. Literal. Es hablar de temas de filosofía, astronomía, psicología, historia, música, idiomas, religión, semiótica… Es hablar de Buenos Aires, Alemania, Heráclito, Joyce, el vino, la luna, el libro, el pasado, los sueños, de lo que no fue y de este día.

           Sin importar que se lea su poesía, ensayos, cuentos o relatos, en Borges encontramos una gran cantidad de temas. Y por eso el acto de leer a este escritor argentino es cautivador, pero también muy difícil.

           Sin embargo, como sucede con casi todos los poetas, él también tiene poemas “accesibles”, fáciles de digerir y que atraen porque su “simplicidad” es la de un autor nostálgico. ¿Cuáles son esos poemas? 

           De entre sus 13 libros de poesía podemos citar los siguientes: “Dos formas de Insomnio”, “Things that Might Have Been”, “A un poeta menor de la antología”, “Otro poema de los dones”, “Eclesiastés, I, 9” y “Los justos”.

            Sí, son pocos, porque Borges más que haber sido un autor de sentimentalismos era un autor de pensamiento, por lo cual ocultaba los primero con lo segundo.

            Cito íntegro su poema “Los Justos”, de La Cifra, penúltimo libro de poemas publicado en 1981.



Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.


Cada línea es un mundo. Cuando se lee y relee –pasados los años– este poema, vamos descubriendo la importancia de cada palabra. Vamos hilando el arte de vivir (“El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.”). 
Cito a Belén Altuna, Doctora en Filosofía por la Universidad del País Vasco, quien sobre este mismo poema escribió lo siguiente para el periódico El País: 
“Este poema nunca ha dejado de maravillarme y de extrañarme. De maravillarme por la delicadeza de sus imágenes, por la simplicidad hermosa de su enumeración. Y de extrañarme porque en esa lista de personas justas e ignoradas abundan las que aprecian 
la belleza del arte (la música, Stevenson), el trabajo bien hecho (el tipógrafo), la vida personal (el jardín)… pero apenas se nos muestran ejemplos de bondad para con los otros, de entrega, de ayuda, de sacrificio. Son personas que no parecen hacer el mal, pero su forma de contribuir al bien es extremadamente sutil”. 
…Todo esto es Borges. Bueno, sólo una pequeñita parte de él.

martes, 20 de octubre de 2015

Machismo Gay


La sociedad mexicana es machista por antonomasia, y para constatarlo simplemente hay que  escuchar frases que usamos a diario como: no te rajes, no seas puto, pensé que eras hombre, etc…  Como homosexual que soy, día a día me veo enfrentado con concepciones machistas sobre lo que significa ser gay; que si  uno solo ve los deportes porque le gustan los hombres, preguntas como quién es el hombre y quien es la mujer en la relación (¿WTF?), deducciones como que los gays se llevan mejor con las mujeres, etc…
Pero el machismo no es un problema que venga del exterior. En una sociedad tan regida por los roles de género y los estereotipos, el mismo ha logrado permear hasta la conciencia colectiva del imaginario homosexual, sea de manera consciente o no.  A continuación se exponen tres casos reales que pretenden ilustrar este punto.

Divorciado de 45 años,  asumido plenamente como homosexual, Luis tiene una relación abierta con su pareja Alberto. Viven en una casa al norte de la ciudad, cerca de la línea B del metro, y suelen organizar reuniones a la cuales invitan a jóvenes para tener sexo. Su casa es como cualquier otra, y llevan una relación de pareja basada en la rutina. Le gustan los muchachos más jóvenes y de aspecto varonil.
Luis no parece ser distinto de cualquier homosexual divorciado que he conocido. Se enorgullece de tener hijos, aunque rara vez los vea desde que salió del closet. Dice tener una relación cordial con su ex esposa y que incluso ella conoce a su pareja. Es cuando le pregunto sobre la ex esposa y su vida personal, que noto un dejo de incomodidad en él. Al parecer, ella igual que él ha reanudado su vida sentimental y sexual. Le pregunto si conoce al novio de su ex esposa, a lo que me responde con un tajante no. Dice no tener interés en conocer al nuevo hombre en la vida de ella, no quiere conocerlo, ni saber de su vida sexual.  Esto me plantea un gran desconcierto, pues ella ha aceptado la homosexualidad de su ex esposo, e incluso aceptado conocer a su pareja. Él muestra un gran desagrado por la idea de que ella tenga un nuevo hombre en su vida; quizá el la sigue viendo como su vieja, quizá para él no merecen ambos una equidad en trato.

-Me gusta que seas varonil-
-Gracias- le respondo sin saber si pensar que es un halago o simplemente parte del machismo gay
-Luego hay cabrones que son bien nenas-
No le contesto
-Tengo un amigo que se la pasa haciéndome dramas. Le digo que nada más le falta la panocha para ser mujer-
Me siento desconcertado ante la carga sexista de este último enunciado. ¿Panocha? ¿ Ser mujer? ¿Cuáles son las actitudes de “hombres” para él?
La conversación continúa, siendo él quien habla, mientras enuncia frases como: a ese lugar puros jotitos, no van hombres,  las mujeres son siempre las que quieren tener hijos.
Me despido de él, pensando en lo asqueado que me siento por su plática, quizá debí marcharme después de tener relaciones.

Veo la imagen en Facebook, Meryl Streep gritando en los Oscares, con un texto añadido que dice: ¡Es pasiva!
No me extraña que sea un homosexual quien lo publica. Para quienes no sepan, en la terminología sexual gay, el activo es quien penetra y el pasivo quien es penetrado. Ambos roles sexuales se ven bombardeados de estereotipos y roles de género desde siempre. El activo suele ser más masculino y dominante, mientras que el pasivo es visto como sumiso y más femenino, al menos eso dentro del imaginario colectivo.
Esos memes de pasiva, son muestras fehacientes del machismo interiorizado de muchos homosexuales. Para empezar el rol es visto como el menos varonil de los dos, el más equiparable con el de (dios prohíba) la mujer en la relación sexual, y por lo mismo el más vergonzoso. Esto lleva a actitudes de superioridad  entre quienes penetran, quienes se ven a sí mismos como machos alfa que pueden tener cuantos “culitos” quieran, mientras que los pasivos son vistos como seres a servicio y merced de los activos. Por supuesto esta actitud machista recuerda mucho al razonamiento detrás de las violaciones y violencia de género en nuestro país, y revela una creciente heteronormatividad  entre las personas homosexuales.

Es cierto el machismo permea toda la sociedad mexicana, pero que un sector que se queja de la discriminación proveniente de fuera repita modelos de conducta tan tóxicos es preocupante. Desde que una comparación con la mujer resulte en un inconsciente insulto, hasta el repetir los modelos de masculinidad a los que se constriñen muchos heterosexuales, no podemos negar que seguimos cayendo en estereotipos y construcciones sociales restringidas. Después de todo muchos dirán los gays ya son aceptados; pero el buen gay ante la sociedad es el culto, el guapo, masculino, y varonil.

Y mientras escribo esto me doy cuenta que yo mismo no escapo en ocasiones al machismo que me ha sido inculcado desde pequeño,  y es que el machismo es fácil de aprender pero difícil de desarraigar.

El Jaguar

lunes, 19 de octubre de 2015

Tras la lente de Marcelo Tobar

Recuerdo con afabilidad el 2008, fue un año de esos en los que pasan muchas cosas buenas,  fue así como en uno de esos buenos días me topé con Dos mil metros sobre el nivel del mar y se convirtió automáticamente en una de mis 10 películas mexicanas favoritas de todos los tiempos…  Tristemente para mí iconofílica personalidad, pasó desapercibida por todos los cercanos a mí, incluso hasta por los que se decían seguidores del cine nacional.



Butaca apartada


La película me impactó por su forma magistral de manejar la tensión; tensión sexual y abúlica en un entorno cerrado con personajes solitarios, taciturnos y atormentados. Gracias al patán del protagonista (Ari Brickman) le puse Galo a mi pez y quise imitarlo – a Galo, no a mi pez-  en gestos, y en su forma de ser un verdadero hijo de la chingada totemizado y odio-amado por todos a su alrededor –sin mucho éxito-.

El argumento es simple: la ex novia de Galo, Fama (Giovanna Zacarías), llega a vivir con su novio canadiense, Alex (Xavier Therrien), al departamento del primero por no tener dónde más llegar, ahí junto con la hermana de Galo, Carlota (Mónica Huarte) se desarrollará un cuadro surrealista donde nadie se soporta asimismo y parecen forzados a convivir bajo la figura del dominante y provocador – en todos los sentidos- dueño de la casa.

Nunca supe más del director (Marcelo Tobar) ni de sus trabajos posteriores, se convirtió en una película de mi propio y ensimismado culto.

…Hace dos semanas, asistí a la Cineteca Nacional, me decanté por una cuyo escueto nombre despertó mi curiosidad: Asteroide (México 2014). A los pocos minutos y en medio de una sala casi vacía, sentí una extraña familiaridad con la película, con sus planos, sus personajes, sus diálogos brevísimos y la incomodidad fatídica casi ontológica de los personajes.

Recordé inmediatamente Dos mil metros sobre el nivel del mar y en mi casa comprobé que se trataba del mismo director, Marcelo Tobar y su segundo largometraje.

Asteroide nos presenta la historia de dos hermanos que se reencuentran tras varios años de no verse. Cristina (Sophie Alexander-Katz) regresa tras una larga estancia en España a la casa de su infancia en Cuernavaca donde vive su  autoexiliado e inestable hermano Mauricio (Arturo Barba), para tratar de arreglar las cuentas inconclusas que quedaron tras su partida.

La relación de los hermanos quedará trastocada tras conocer los detalles por los cuales Cristina fue enviada a España y serán revividos por los vecinos que ven en su regreso una amenaza y un reto.

Aunque Asteroide adolece de cierta pulcritud técnica que sí tenía su antecesora, podemos presenciar el discurso de un director que ha desarrollado un estilo propio fiel a una estética plano-narrativa que privilegia el histrionismo corporal  sobre los diálogos.

Recomendada para reflejarse en las verdades incómodas que toda familia oculta o trata de ocultar a los ojos de los demás.

Por cierto,  si usted es de ésos que odia "largas escenas sin diálogos y sin que pase nada";evítese la pena ya que aunque no la considero ni "hípster" ni de "arte" sí es la prima-hermana que no le hablan en las fiestas posh.

@PabloReylar




domingo, 18 de octubre de 2015

Gonorrea y Maricas… eso son los Narcos en Colombia





























Maricas… eso son los Narcos en Colombia, así hablan los Narcosde Netflix y su nueva serie de gangsters inspirada en la historia del célebre narcotraficante de Medellín Pablo Escobar.

Me van a venir a hablar de narcotraficantes ¿otra vez? No es suficiente con saber que el Chapo anda por ahí libre? No basta saber que su “fuga” es un arreglo entre cuates y que el idiota de Monte Alejandro Rubido dijera que los movimientos del Chapo antes de su fuga eran típicos de personas encarceladas? Sólo le falta al gobierno escupirnos en la cara! Pero eso es otro tema…



Con Narcos dije qué más da? si Gaumont International Television está detrás esperaba que los franceses o su filial gringa representaran a los latinoamericanos y al narcotráfico en América de manera original. Y lo lograron.

Antes que nada, el primer capítulo con sólo algunos vistazos nos muestra los barrios pobres, su musica, los personajes, sus roles, etc. Todo normal hasta que Pablo, Pablito empezó a hablar con los militares… nunca había visto tipo tan gracioso y atrayente, la verdad si tuviera que identificar los diferentes acentos que existen en los diferentes países que se habla español no lo lograría,  tampoco lo lograría si se tratara de reconocer los diferentes acentos en México.

Muchos se quejan de Wagner Moura, este brasileño que al parecer se queda corto en interpretar el acento colombiano, puede que sea cierto pero si algo han hecho bien fue recordarme a una amiga colombina que grita gonorrea y marica en cuento tiene la oportunidad, lo hace con una seguridad y belleza en su rostro que pareciera ficción.

Narcos tiene los clichés de siempre, increíbles tomas aéreas, pero también una narración que analiza el perfil psicológico de Escobar, nada que ver con Breaking Bad que nos quiere explicar y justificar con manzanitas a su protagonista.

Aquí Escobar mata porque como dice su esposa “sus razones tendrá” y nos muestra lo poco que importa la gente, porque las muertes del pueblo son nada, qué importa, al final de cuentas no son de su familia ni trabajan para él. Lo que importa es identificar que fichas hay que mover para que su negocio siga andando.

Se nos muestra brevemente una Colombia muy lejana a México porque ellos consideran la legalidad, porque aunque suene ridículo, por encima de la ley no debería haber nadie y los intentos del presidente (al menos en la serie) son de no ceder a negociaciones porque no importa lo que pase pero ellos no pueden estar por encima del Estado… tal vez los gringos sí pero no tanto atentado contra el pueblo.


¿Molesta el estigma del narcotráfico?


Muchos se quejan que la serie promueve estereotipos negativos de Latinoamérica, que Colombia no es sólo eso, como mexicana sí me molestaba pero esa es la realidad y sólo darle la vuelta en lugar de confrontarlo diciendo que no somos sólo eso es tan condescendiente y mediocre que ni vale la pena quejarse de qué por qué quieren popularizar la cultura del narco con esta serie. 

Debería preocuparnos cómo vemos esto como una de tantas cosas por resolver por alguien más, algo tan cómico e indignante que hay que hacer memes al respecto.

Mariana Cano

jueves, 15 de octubre de 2015

Con Piedritas y Terrones

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En busca de un enemigo

Cuando llegas a cierta edad, conforme vas perdiendo responsabilidades y tus ocupaciones te van jubilando, necesitas buscarte un enemigo para poder tener la vitalidad de cuando era joven. O al menos esa es la conclusión que saqué después de ver el comportamiento de la gente mayor.

I
Ejemplos hay de sobra, un señor se pelea con los perros que no lo dejan disfrutar del sol, agarrar una vara y los ahuyenta pero le echan montón y se ponen a ladrarle, asustado toma la vara como si fuera un rifle y empieza a disparar golpes de izquierda a derecha y de regreso, una, dos veces, los perros se callan, asustados se van y el viejo se vuelve a recargar en el asiento, al poco tiempo los perros regresan para ofrecer una nueva sinfonía de ladridos (nota mental: dicen que los perros pueden percibir la muerte, ¿será que por eso le ladran?).

II
Un abuelo ha tomado como pasatiempo pelear con sus nietos de cinco y cuatro años. A ellos les encanta ver las caricaturas, a él no. A él le gusta ver el futbol aunque se quede dormido al medio tiempo, a ellos no. Cuando ellos escuchan música, el abuelo hace rabietas pues el escándalo es insoportable, "a nadie le interesan los taxis" dice. Cuando el abuelo quiere escuchar boleros los niños salen gritando porque les parece muy aburrido. Y así se pasan la vida peleando y discutiendo por no alcanzar a comprender que pertenecen a dos generaciones distintas, quizá muy distintas. (Dato curioso sobre el autor: prefiere los boleritos de los tríos o de Agustín Lara, que al tipo con nombre de raza de perro).

III
Una señora con problemas para dormir debido a unas "comezones", provocadas por quién sabe qué, encuentra en las hormigas a su enemigo ideal. El problema empezó cuando vio a una en la sala y no le quiso hacerle caso. Ahora las ve por todos lados, desde el primer momento en que pone un pie en el piso la encuentra bajo su cama después, por toda la casa.

Como si haber crecido en los tiempo de la Segunda Guerra Mundial (que es diferente a haber peleado en ella) le diera suficiente experiencia marcial comienza a diseñar un plan para evitar la avanzada del enemigo. Todos los días se levanta a limpiar el suelo por donde va encontrando hormiguitas, se entretiene atropellándolas con una jerga o haciéndolas bolita con las cerdas de la escoba.

Cuando se ha dado cuenta es casi el mediodía, prepara algo de desayunar y sin perder tiempo se pone a lavar los platos, recoge todo resto de comida que pueda convertirse en víctima de las hormigas. Sale al mercado a comprar algunas verduras para comer más tarde y a su regreso se encuentra con que el enemigo ha contraatacado y se dirige en fila, como soldados bien entrenados, hasta su cuartel de operaciones: la cocina (¿por qué para toda mujer la cocina debe ser el cuartel general? Se preguntarán los feministas, tampoco yo lo sé, yo sólo describo el accionar de la anciana).

Sin perder tiempo vigila las vías de escape que pudiera tener aquel pelotón, y pone en marcha la fase dos del plan de emergencia: rociar insecticida en la puerta de entrada a la cocina, sabe que puede ser peligroso echarlo dentro de ella, así que mientras espera que el químico surta efecto va por una escoba para atacar a los sobrevivientes. Las hormigas, por su parte, sufren como si fueran víctimas de un bombardeo atómico, caen en oleada, una tras otras, tras otra y tras otra,hasta parecen piezas de dominó, las que venían en la retaguardia comienzan la retirada. Y la mujer que mira la escena con orgullo, las alcanza y las aplasta, a lo lejos algunas hormigas que permaneces escondidas y que fungían como vigilantes se buscan para reagruparse.

La mujer nunca se ha puesto a investigar de dónde vienen, sólo se sienta a esperarlas con una lata del químico mata-insectos en la mano, una jerga, un matamoscas que goza azotando al suelo o con sus manos. Cuando se aproxima la caída del día, comienza a levantar cada una de las cosas que quiere mantener lejos del alcance de las hormigas, sabe que mientras duerme, pueden aprovecharse y llevarse un buen bocado de su comida, (o pienso yo, quizá las comezones que siente al dormir, son producto de algún enemigo que busca debilitar al oponente a base de mordidas) (la referencia a Quiroga fue involuntaria, lo juro).

Costas