El niño se deleita viendo caer a la niña. La niña se tira a propósito para escuchar la risa del niño. Le gusta oirlo reir, le provoca risa. Al niño le gusta ver cómo se mueven las trenzas de la niña en el aire cada vez que se lanza al piso. Ha sido el juego que han repetido a lo largo de toda la tarde, como si festejaran que el yugo de su madre, por primera vez, hubiera desaparecido.
La gente les pide silencio. El niño niega con la cabeza, frunciendo el ceño y y grita, como retando a la multitud parada frente a él. La niña lo mira y lo imita. Una mujer se acerca a ellos, primero va con el niño, se agacha y le da un beso, él se lo limpia. La mujer lo mira y sonríe. El niño sale corriendo de la habitación que cada vez luce más llena y aromatizada por un olor a flores. La niña se acerca a la mujer y la abraza, la mujer le corresponde con un beso. La niña sale corriendo a alcanzar al niño.
El niño juega en el patio. Se sube a una maceta, salta y al caer con los dos pies al mismo tiempo la niña le aplaude. El niño recibe la ovación de la niña con una sonrisa. La niña sube a la maceta y se lanza con el objetivo de hacer reir al niño, cuidadosamente se lanza al suelo. El niño al verla ahí se vuelve a reír, se toma la barriga, toma aire y una nueva carcajada sale de sí, más fuerte que la primera. Dos personas vestidas de negro cruzan el patio donde los niños juegan. El niño los mira y se queda callada, parece hipnotizado por lo uniforme que se ven vestidos de ese color.
La niña, que es mayor, le toma la mano y lo lleva de nuevo hacia adentro, marchan en silencio, poniéndose a tono con el ambiente. Ambos encuentran a la madre. La madre, quien ha estado sentada en el mismo lugar por horas, llora desconsolada. El niño la abraza y le da un beso. La madre lo toma en sus brazos y vuelve a llorar. La niña acaricia el cabello de la madre. El niño forcejea hasta zafarse. La madre mira a la niña, suspira y ahora berrea. El niño que ya ha escapado comienza a gritar. La madre le pide silencio y toma de la mano a la niña. La niña hace un intento por huir, pero ya es demasiado tarde. La madre lleva a la niña junto a una caja. La caja contiene el cadáver del padre. La madre carga a la niña y le habla al oído. La niña le manda un beso a la caja con la mano. El niño se acerca a la caja y la madre baja a la niña para cargar al niño. Desde los brazos de la madre, el niño abre y cierra la mano mirando al padre, abraza a su madre quien lo vuelve a besar. Lo pone en el suelo. El niño corre. La madre llora desconsolada.
En el patio, el niño se deleita viendo caer a la niña. La niña disfruta escuchando reír al niño.
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