jueves, 8 de octubre de 2015

Con Piedritas y Terrones

"Justina de la Paz"

Cuando recuperó la consciencia estaba en un panteón. No supo cómo llegó ahí o al menos el motivo que la había llevado hasta allá. Lo primero que se le ocurrió fue que había sido víctima, una vez más, de la enfermedad que aquejaba a su cerebro y por la cual querían quebrarle la cabeza, la tocó, le dolía, hizo un esfuerzo y pudo recordar que se había acostado.

El sepulcro se parecía al mismo en el que habían enterrado a su madre, pensó entonces que en el lapso en el que no había tenido consciencia de lo que hacía, había tomado la decisión de visitar la cripta de su mamá, se dispuso a concretar la acción, rodeó el lugar con la mirada y se acercó a lo que parecía ser la entrada al mausoleo. caminó hasta ahí y la invadió la sensación de extrañeza, como si de un momento a otro algo hubiera cambiado, pero no lograba decir qué.

Aturdida contó tres pasillos hacia el norte y después dio vuelta a la derecha, caminó entre las tumbas hasta contar 20 de ellas. Se detuvo y giró la cabeza otra vez hacia el lado derecho, sin embargo, el empirismo le decía que aquella debía ser la tumba de su madre, sin embargo, no se parecía ni un poco, la lápida de su madre era de cemento con un ángel de porcelana pegado al costado derecho y un cristo del lado izquierdo, el ángel sostenía un dibujo de su madre, lo recordaba porque ella misma lo había puesto en él. La cripta frente a la que estaba parada era de mármol monocolor, "pálido y aburrido", pensó; tenía la figura de una mujer labrada en plata que daba la impresión de ser una virgen que desconocía, pero tenía tallada una sonrisa parecida a la de su madre. En la parte del frente de aquella tumba estaba clavada una placa que decía "Justina de la paz, a cien años de tu muerte nos haces mucha falta".

El mensaje le parecía confuso, sacudió la cabeza que seguía doliéndole y se convenció de que no era la tumba de su madre, regresó al punto desde donde había comenzado a caminar y contó tres pasillos de nuevo, esta vez hacia el sur, dio vuelta a la derecha y fue enumerando en voz alta y tocando cada una de las tumbas que pasaba hasta llegar a la número veinte, sólo para encontrarse con una lápida de mármol, exactamente igual a la que había visto momentos antes, también pertenecía a Justina de la Paz, pero la placa decía "a ochenta y ocho años de tu muerte te seguimos extrañando".

Confundida volvió al mismo punto, quizá lo estaba haciendo mal, esta vez contó 20 pasillos al sur y tres tumbas, "Justina de la Paz, 114 años muerta", veinte pasillos al norte y tres tumbas a la derecha "Justina de la Paz, 35 años muerta" a la izquierda "Justina de la Paz, 29 años muerta". Ya no se detuvo a razonar las combinaciones, las empezó a inventar aunque cada vez le parecían con menos sentido: 20 filas y 20 tumbas; 20 lápidas y 20 filas, 3 lápidas y tres filas, "45, 168, 201 años muerta".

Las imágenes en su cabeza se volvieron una misma: aquella lápida de mármol. Un mareo la hizo trastabillar, se detuvo de una tumba y sintió el frío del mármol. Contó de nuevo, tres pasillos más y 20 tumbas para encontrarse con un entierro, habían 9 personas rodeando una fosa que exhalaba un aliento de hambre, exigía un féretro que se encontraba ausente.

Un señor de unos cincuenta años hablaba al resto del grupo: "que nuestra hermana Justina de la Paz" tenga un eterno descanso", al unísono se escuchó un "Amén". Inlcuso ella que estaba parada detrás de una persona contestó, pero no fue suficiente para que voltearan a verla. Dos cargadores comenzaron a hacer movimientos como si estuvieran bajando una caja,chocando con la gente se acercó a los cargadores, les pidió que se detuvieran y que le explicaran a quién enterraban, pero ninguno la volteó a mirar y siguieron con lo suyo, cuando buscó la aprobación de los demás asistentes habían desaparecido.

Sintió escalofríos, Intentó huir, la confusión que había sentido fue mínima con el laberinto en el que se había convertido, tropezó con una lápida, pero se alcanzó a detener de otra, desesperada comprobó de nuevo que cada una era igual a la anterior, con el mismo puto nombre grabado en ellas, la única diferencia eran los años que llevaba muerta, que subía o descendía dependiendo la dirección en la que corría.Sin darse cuenta volvió al mismo hoyo que habían dejado los del entierro inconcluso, y que se mostraba impaciente, como si esperara que alguien llegara a ocuparlo, "es para la tal Justina, a sus... " volteó a mirar la placa de la lápida de al lado y concluyó "sus pinches 205 años de muerta".

Tampoco había encontrado la salida del panteón para regresar a casa. Trató de calmarse e inspeccionando el lugar con la mirada divisó que se acercaban unas sombras hacia el lugar donde estaba ella. Conforme se acercaban vio que cuatro hombres cargaban una lápida de mármol y uno más los dirigía. "Seguramente es la familia de Justina, pero si me encuentran aquí seguro se van a a enojar por invadir su lugar". El único lugar que le parecía bueno para esconderse era la fosa, hizo un intento por ocultarse tras una lápida, pero se dio cuenta de que no la tapaba por completo, desesperada se lanzó al hoyo, se acostó y trató de cubrir su cuerpo con la tierra suelta que estaba alrededor. Con la mano trató de jalar la tierra y sintió como si se escurriera de ellas, levantó la cabeza y vio que su cuerpo eran un montón de huesos que luchaban por enterrarse. Los murmullos se hicieron palabras conforme se acercaban.

-Aquí está bien- dijo una voz de hombre.

-¿Dónde joven?

-Ahí donde se ve que la tierra está removida.

-¿Aquí mero patrón?

-Sí, por favor.

Un ruido de un objeto que se arrastraba llegó acompañado con más tierra, la luz en la fosa fue moviéndose de lugar hasta que la oscureció totalmente, quedó atrapada bajo la lápida de mármol que habían llevado los hombres, pero en ese momento se sintió tranquila, reflexionó un poco y algo de frustración la atacó pues estaba segura que su nueva tumba era pálida y aburrida, como las demás.
Intentó empujarla, pero fue imposible moverla, resignada alcanzó a escuchar una voz muy lejana:

-Con esta son ya 205, al rato traerán la placa. Ya sólo faltan 10 más para acabar con la manda de mi bisabuela. Dicen las leyendas que cuando se cumpla el tiempo volverá en forma de revolución.

Costas

No hay comentarios:

Publicar un comentario