lunes, 26 de octubre de 2015

Zonas Húmedas; el pase emocional



Una “comedia dramática” deja lugar para muchas ambigüedades a la hora de elegir una película, sobre todo cuando una película cae bajo el pesado y tedioso mote de “cine de arte”. Sin embargo, la película germana Zonas húmedas (Wetlands) podrá ser muchas cosas pero no ambigua: retrata la soledad y la carestía de una chica mientras uno se ríe involuntaria y dolorosamente, una comedia escatológica que invita (y obliga) a la audiencia de amplio criterio a abordar una montaña rusa de emociones.



Butaca Apartada



Helen es una chica que padece el divorcio de sus padres en silencio mientras se muestra rebelde y despreocupada; su vida se torna un cúmulo de impulsos que ni ella misma comprende y parecen invisibles frente a una madre neurótica, autocompasiva y obsesionada por la limpieza y un padre hedonista totalmente indiferente.

En una conducta desarrollada por el rechazo a la imagen de su madre, Helen se vuelca contra la pulcritud y se ve atraída por la suciedad, la mugre y las zonas húmedas del cuerpo; mientras se rasura una de estas zonas, un desgarre con el rastrillo en el ano abrirá no sólo una lesión corporal sino la oportunidad de enfrentarse con ella misma y la de poder reunir a su padres.

Aunque la historia se antoje trágica, el director David Wnendt sabe hacer gala de un ritmo rápido y ameno, animaciones de primer nivel,  un montaje colorido y hasta divertido así como unos gags que harán reír hasta al más amargo y harto de la mala combinación de tráfico-calor-lluvia de esta ciudad.

La dirección de escena es espléndida, no deja lugar para los imaginarios y no repara en lo gráfico hasta alzarlo en la cumbre de lo grotescamente sublime o surreal; el simple toilet humor de las comedias estadounidenses adquieren un nuevo nivel cuando es reinterpretado por el cine europeo y puesto en un contexto tan serio como la soledad y la frustración.

Mención aparte merece la actuación de la joven actriz Carla Juri  que hace gala de un histrionismo excepcional como para que dejara de hacer cine toda su vida y aun así jactarse de haber dado lo mejor de su corta carrera, cosa que sin embargo, esperemos no ocurra.  

Un pase de emociones deja esta cinta sin dejar de tocar fibras simples y comunes como la amistad, el amor, el cariño, la fraternidad y la fortaleza; valores humanos con los que todos nos sentiremos extrañamente identificados porque ante todo esta película invita a la reflexión.

Aún con todo, es recomendable no ingerir alimentos mientras se contempla ya que su franqueza frente a los fluidos corporales es especialmente atípica.

Zonas Húmedas puede ser encontrada en servicios de streaming como Netflix y similares, no se debe dejar pasar la oportunidad de ver la mejor película para iniciar la semana con ganas de bañarse tres veces al día.


Mantra de la semana: tállese bien. 



@PabloReylar en twitter

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