jueves, 29 de octubre de 2015

José Emilio Pacheco y su Alta Traición

Por: Arturo García


José Emilio Pacheco fue uno de esos poetas cercanos a la gente, comprometidos con la sociedad y distanciado del poder político.

           Él tenía un declarado amor por la Ciudad de México y lo mencionaba cada vez que podía. Lo parafraseo en la posibilidad de mi recuerdo: “A mí me gusta mucho andar por las calles, en el Metro, por la colonia Roma. Pero mi edad ya no me permite hacerlo (salir a caminar) y eso me duele muchísimo”.

           A José Emilio Pacheco todos los recuerdan por su novela Las Batallas en el Desierto y muchos jóvenes comenzaron a leerlo por la canción de “Las Batallas” de Café Tacvba, historia que se desarrolla en La Roma.

           Y así como sucede con esta novela corta, el escritor mexicano (1939-2014) también tiene un poema emblemático y representativo de su poesía: “Alta Traición”.


No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.


               El poema refleja su posición política, su capacidad de concisión, la claridad de sus palabras, su amor al país y su influencia poética. Como lo hacía Borges, Pacheco también podía pasar del relato a la poesía logrando siempre resultados memorables. El marzo pasado, el escritor Fernando del Paso recibió el Premio José Emilio Pacheco a la Excelencia Literaria. Su discurso fue una carta a su amigo fallecido meses atrás. Le dijo:

“Quiero decirte que yo también amé a tu manera a esa patria de los cuantos bosques y ríos y de la ciudad monstruosa que fue tu cuna y la mía… ¡Ay, José Emilio! Sí, dime cuándo empezamos a olvidar que la patria no es una posesión de unos cuantos, que la patria pertenece a todos sus hijos por igual: no sólo a aquellos que la cantamos y que estamos muy orgullosos de hacerlo: también a aquellos que la sufren en silencio”.

               Leer a José Emilio Pacheco es conocer a uno de los mejores poetas latinoamericanos de los últimos tiempos. Él es un símbolo de la poesía mexicana, como Neruda lo es para Chile, Benedetti para Uruguay y Borges para Argentina.

              Sólo así es posible comprender la importancia de su legado.

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