viernes, 6 de marzo de 2015

La última Madrugada

Creo que he trabajado demasiado hoy. Las nauseas se bambolean en mi garganta y no puedo más. No puedo más con esto que me está matando. No puedo más con un empleo que odio, con un supervisor hijo de puta, con una bicicleta que justo ahora, no anda. Joder si tan sólo pudiera votar esa mierda de trabajo, si tan sólo pudiera... “wgrrrraaag” por fin ha salido, pienso, por fin ha sido expulsado este maldito veneno, veneno agrio y maloliente, “ahhg”. ¡Qué asco!

Todo es quietud a esta hora, todo silencio y penumbra, las cuatro de la mañana de nuevo. Pedaleo casi sin fuerza por la avenida desierta. Repito una y otra vez que puedo, pero... me falta el aliento.

!Oh! Allí se ve el metro, es la mitad del camino ¡Qué hermoso, que feliz encuentro! Sigo avanzando y advertierto que quizá en este momento, alguien se encuentre escuchando, estos tristes pensamientos. ¡Dios! Exclamé, “gracias tío, tú que vives y reinas por...”

Escucho un pitido y luego un estruendo y en seguida mi cabeza, reventando en el cemento. Es sólo un momento, repito que puedo... no todo es tan malo, no todo es... tan...


Osomajtli

1 comentario:

  1. Órale carnal, me latió tu prosa.
    Qué bueno que ya estás sacando ventaja de este mundo de sociedades digitales.
    Síguele poniendo ganas y espero ver muchas más entradas en este Blog Literario.

    Felicidades

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