2015 dejó películas increíbles que sin duda hicieron mi año
más saludable. Saludable porque ya saben mi intolerancia hacia ésas que a los
quince minutos ya sabes cómo va a terminar todo y nada más atentan contra mi
estabilidad emocional y mi gastritis.
Butaca apartada
En 2014 no me cansé de decir que Las Búsquedas es quizá una de las peores películas del “nuevo chavorruco
cine mexicano” y miren que hay de dónde escoger… pero este año este temido mote
se lo llevó la inmamable La vida después
(Muchos aplausos). No hubo peor bodrio que éste.
Las Búsquedas
La combinación sinopsis-avances funcionó y despertó mi
interés inherente a las películas mexicanas melancólicas que rascan en las
frágiles y antónimas relaciones familiares, sin embargo, La vida después (David Pablos) resultó una desafortunada,
desangelada y desesperadamente pretenciosa roadmovie
que parece la hermana norteña y con secundaria trunca de la muy defeña y sí
gloriosa Güeros.
La vida después
Dos hermanos van en búsqueda de su etérea e inestable madre
que se ha marchado a un extraño autoexilio en la casa de sus padres en Cananea,
Sonora; en el camino, a través de los interesantísimos paisajes desérticos (sic!)
los dos hermanos expondrán su trastocada relación por el abandono, la
indiferencia y el enojo.
Aunque la película parece querer tratar de una manera sutil
pero ambiciosa el derrumbe de la figura materna como pilar de integridad y
bondad, la cinta carece de argumento, de un buen guion y hasta de dirección
actoral suficiente ya que se desperdicia la capacidad de Maria Renée Prudencio
(Silvia) que en todo momento se ve desencajada y fuera de tono.
Los personajes no están bien estructurados, carecen de
elementos que te provoquen empatía o rechazo, más bien son unas simples y olvidables figuras que les da hueva
absolutamente todo lo que les sucede; no hay curva dramática, no vienen ni van
a ningún lado y jamás quedan claras las intenciones o pasiones de alguno de los
tres protagonistas.
La fotografía es básica, como un amateur haciendo
experimentos “chidos” con su cámara nueva, los planos son tediosos y la
dirección de arte es tan snob que
parece que en lugar de Sonora uno está viendo gente y circunstancias propias
del medio oeste de Estados Unidos;
quieren hacer lucir a Sonora como Oklahoma o Arkansas…
¿Por qué la comparación con Güeros? Las dos son roadmovies, en las dos se busca a una
especie de antihéroe, en las dos hay protagonistas jóvenes varones y las dos
buscan resaltar la idiosincrasia de los lugares donde están hechas, una el DF,
la otra disque Sonora.
No, no existe La vida después de Güeros.
Güeros

No hay comentarios:
Publicar un comentario