Hoy no quiero levantarme, prefiero dormir, quedarme impávido en la oscuridad de este lugar gozando del placer del descanso, el único placer del que me han enseñado a no avergonzarme.
No me interesa si allá afuera el
sol brilla con la misma intensidad de ayer, he visto tantos amaneceres que mi
memoria puede ya burlarse de la naturaleza, siempre igual, tan predecible.
Tampoco me importa saber si el
futuro del mundo juega en el parque, o si aquellos que tienen un poco de poder,
decidieron por fin acabar con la vida de sus semejantes, que por pensar distinto,
o tal vez sólo por pensar, se han convertido en sus enemigos, no hoy no estoy
para esos cuentos.
¿Acaso no se dan cuenta que
necesito dormir con urgencia? No sé cuántos días tardaré en quitarme las ojeras
que laceran mis párpados, o colorear de nuevo esta piel pálida que roe mis
mejillas, y a decir verdad, ya no es menester entre mis prioridades, tanto
tiempo he ambicionado belleza sin poder complacer a nadie; hoy, ya no tengo
vanidad, lo único que me parece bello es la eternidad de los sueños y me
entrego a sus brazos sin oponer resistencia.
No quiero que me molesten, no
agiten mi cuerpo si no me muevo, estaré jugando con mis fantasmas, mis
fantasías y mis tragedias, ya no más, no quiero más de este hastío.
Hoy sólo quiero descansar…
descansar… descansar… descansar… eternamente.
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