Bailando
“Tenemos la dicha de
invitar a usted ya su apreciable familia
la inauguración del “Salón Paraná”, que se llevará a cabo el próximo
martes 26 de mayo en el edificio donde anteriormente se encontraba el “Antiguo
Restaurante Cortés (no quita lo valiente)”, la recepción iniciará desde las 8
pm y se presentará la “Orquesta del Sureste del Valle de México” quienes
estarán interpretando sus éxitos. La cerveza se venderá al 2x1, Será un honor
contar con su presencia”.
La nota había llegado
al buzón de la casa de Eusebio envuelta en un sobre con la promoción en la que
había participado tres meses atrás. El tiempo se había encargado de quitarle
aquella idea de la mente, pero la carta le hizo recordar que su suerte había
llegado, una vez más en la vida, impuntual
a su cita con el destino.
La invitación tenía más
de un mes de haber expirado, la última frase le estaba haciendo eco en la
cabeza. “Se puede meter su honor por el culo” fue la única respuesta que se le
ocurrió. En ese momento su esposa vino a su lado y le quitó la carta de las
manos, lentamente leyó, hizo bolita el papel y lo guardó en la bolsa del pantalón,
ambos quedaron en silencio, pero la mirada de la mujer fue un misil que Eusebio
alcanzó a esquivar.
-Acaba de llegar.
La mujer permaneció
en silencio, volvió a su rutina de lavar los trastes, Eusebio intentó abrazarla
de atrás, pero ella con su brazo se quitó la mano de su esposo.
-Es en serio, acabo
de abrir este sobre, venía aquí.- le dijo mostrándole el sobre en el que había
llegado la invitación.
La mujer volteó
enojada, con un cuchillo en la mano se acercó a su marido.
-¿Con quién fuiste
cabrón?
Eusebio, invadido por
el pánico, dio dos pasos atrás.
-Te juro que con
nadie, acaba de llegar. No me amenaces.
-No te hagas pendejo,
siempre es lo mismo contigo, sabes que yo quería ir.
-No te estoy
mintiendo mi amor, es la verdad.
Eusebio dio un paso más
hacia atrás, hasta que uno de sus pies chocó con la mesa, al hacerlo, un vaso
lleno de agua se cayó. Su esposa vio aquella acción y su ira aumentó.
-Me vas a decir con
quién chingados te fuiste y después me levantas el tiradero que acabas de
hacer.
-Haz memoria, nuestro
aniversario es el 27 de mayo, ¿recuerdas que estuve aquí toda la semana?
Algo en la cara de la
esposa cambió, como si estuviera recordando aquella semana.
-Fue cuando me
enfermé y me estuviste cuidando ¿verdad?
-Y después me
contagiaste y estuve enfermo más días que tú.
Ambos rieron.
-¿Y por qué sacaste
la invitación hasta hoy?
-Te digo que la acabo
de recoger, estaba ahí en el buzón, nunca nada me sale bien.
La mujer volteó
Eusebio se mantuvo con expectación, no sabía si volvería a amenazarlo o si ya
la había convencido. Un gemido le hizo entender la situación, su mujer estaba
llorando. Eusebio se acercó a ella.
-Tiene años que
quiero ver a la Orquesta del Sureste del Valle de México. Por eso te dije que
concursáramos para ver si nos daban boletos.
-Perdóname, es la
mala suerte que siempre me ha perseguido.
Eusebio enjugó las
lágrimas de su esposa, le dio un beso en la mejilla, mientras ella lo abrazo.
De pronto, como golpeado por una pata de burro, la cabeza de Eusebio reaccionó,
se separó de su esposa y corrió hasta el estéreo, lo prendió, metió un disco y
volvió con su esposa quien permanecía parada junto al fregadero.
Los pasos de Eusebio
fueron acompañados de unos versos del grupo que tanto anhelaba ver su mujer.
“Conocí a una niña de
mirada soñadora y boquita tentadora.
Me crucé con su
mirada, pregunté si ella bailaba y me llevé una sorpresota…”
La tomó por la
cintura y con pasos exagerados comenzaron a bailar, la llevaba por un lado, por
otro, pero al intentar dar una vuelta Eusebio pisó el agua que había tirado
momentos antes y resbaló jalando en la caída a su esposa, ambos desde el suelo
comenzaron a reir y se abrazaron mientras la Orquesta del Sureste del Valle de
México, les recitaba un coro repetitivo que acompañaba sus acciones.
“Con, con, con cuanto
amor, me da uno de sus besos
Con, con, con cuanto
amor, me regala sus caricias
Con, con, con cuanto
amor, me abraza hasta los huesos
Con, con, con cuanto
amor, me cuenta sus fantasías…”
Costas
Excelente manejo de la narrativa, felicidades Costas!!
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