viernes, 11 de septiembre de 2015

Llegando a París

El día que llegué a París con la idea de vivir aquí pensé: ¿qué tan difícil puedes ser encontrar un departamento? Para empezar es una de las ciudades más visitadas del mundo y estúpidamente pasé por alto que eso significa que todo el mundo quiere estar aquí aunque sea unas cuantas noches, ergo, el valor del suelo es ridículo, obviamente el precio de la renta y el hospedaje por noche es igual de absurdo, eso sin pensar en el precio de la vida. 

Claro que si usted cree que los hostales con 8 camas en la misma habitación son cómodos pues nuestras percepción de comodidad y ahorro no tienen punto de comparación.

Inocentemente llegué al aeropuerto de Orly con mis maletas –sí , maletas en plural porque sigo sin aprender a empacar lo estrictamente necesario- lista para llegar al estudio (entiéndase que un estudio en París es un eufemismo a un hogar de 16 m2) de mi amiga mexicana que en ese entonces trabajaba en París y estudiaba en Rennes. Ella sin saberlo me tendría como visita más de lo esperado.

Mi “ingenuidad” estaba justificada pues antes de mudarme a Francia busqué departamento durante meses por internet y para hacer el cuento corto después de muchas negociaciones llegué a Rennes y desde el primer día tenía dónde vivir, un lugar bien ubicado y compartiendo el departamento con una alemana y dos francesas.  

La segunda vez fue un poco similar pero en Bruselas también encontré donde vivir desde el primer día y debía compartir el departamento con una alemana y un “belga”, aunque el “belga” no me permitía hacer ruido en la cocina y el baño estaba en condiciones deplorables… después de dos noches encontré un “kot” que ¿qué es un kot? Un kot puede ser lo mismo una casa o que un edificio entero (mi caso) donde pagas por tu habitación y el resto es compartido, la sala, la regadera, la cocina, el jardín , etc. Es como una residencia de estudiantes pero cada recámara puede estar mejor  o peor equipada dependiendo del precio. 

En síntesis, París debería haber sido pan comido para alguien con “experiencia” en páginas de internet para rentar o para compartir alojamientos. El pequeño detalle es que aquí 15 metros cuadrados pueden llegar a costar de 600 a 800 euros. ¿Piensa venir? Pues espero tenga familiares europeos que ganen tres veces el valor de la renta y puedan quedar como aval y les firmen, más el respectivo depósito de adelanto en caso de crear algún daño a la propiedad, más comprobantes de ingresos y esperar a que el casero sienta que su solicitud es viable, ya que recordemos que atrás de usted está otra persona lista con los papeles y bolígrafo en mano para firmar en cuanto le falte algún papel.  

Digamos que encuentra un casero buena onda, que entiende que usted no tiene a nadie que le firme que queda como aval ¡no importa! En Francia al parecer pueden congelar el dinero de su cuenta bancaria para que esa cantidad equivalente al tiempo que planea quedarse quede de aval… porque obvio todos tenemos dinero en exceso para congelarlo en el banco y no tocarlo ¿cierto?

Bueno no todo en Francia es tragedia, también hay algo llamado CAF, que en pocas palabras le dan dinero para su renta por ser estudiante, sí, Francia le da dinero sin importarle si usted es o no francés, sólo tiene que comprobarlo y después de aproximadamente tres meses recibes una fracción de su renta, la cantidad puede variar según la renta que esté pagando pero hasta hoy sigo sin saber de otro país que dé dinero siendo extranjero para ayudarle con su alojamiento. 

En mi caso no fue posible aplicar a esta ayuda ya que el gobierno al parecer cobra un impuesto a los que deciden rentar su propiedad y por ello se autoriza que la propiedad sea aplicable a la CAF, esto significa que si su casero no quiere pagarle eso al gobierno simplemente les expide una carta constando de que los alberga …pues ¡porque quiere! y pueden usar la dirección para sus debidos trámites, todo esto con su respectivo pago mensual. 

El pro de llegar a un acuerdo de este tipo es que la renta disminuye un poco, lo malo es que no recibirán ni un céntimo del gobierno francés y si algo llegase a suceder o cambia de opinión respecto a cuánto tiempo quiere rentarles no hay manera de negociar o apelar por la vía legal.

Aún no puedo comprender qué pasaba por mi cabeza cuando decidí que era una buena idea vivir en París. 

Mariana Cano


Laisser Tomber

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