viernes, 6 de noviembre de 2015

Con Piedritas y Terrones

El "Suavecito"




Me dicen el "Suavecito", q porque desde niño pego así, pero la verdad son puras envidias, todo fue por culpa de una noviecita que tenía en la primaria, ay si ¿no? Bueno, yo digo noviecita porque rebien que nos queríamos y pues que un día la abracé y le iba a dar un beso y la otra pa' pronto que corre y que la alcanzo y me dice está bien, está bien, pero así, suavecito, suavecito, no pues ya estaba yo bien emocionado, pero no me di cuenta de que atrás estaba el "Jeringas", uno que ahorita ya es mi compadre, pero en ese tiempo cómo le gustaba chingarme, y andaba el "Jeringas" ahí mirándonos y cuando escuchó que la otra me estaba diciendo suavecito, pues no le dijeron dos veces y que empieza, con una voz como de niña de nariz tapada "suavecito" "suavecito", no pues que se corre el chisme por toda la escuela y al día siguiente ya era todo el salón el que me veía y me decía con esa misma voz chillona "suavecito", "suavecito", no pues yo ya no sabía ni que hacer y todo por culpa del "Jeringas", que a ese le decían así porque cada vez que veía una se ponía a chillar, aunque ni lo fueran a picar a él, y la chavita ya no sabía ni dónde meterse, ya todos sabían que éramos novios y como que ya no le pareció, y que me corta, pero cuando me deja, me deja con todo y apodo la desgraciada, y ahí andaba yo, rogándole a todos para que me lo cambiaran y nadie, pues ahí no sé a quién se le ocurrió decir que me decían el "suavecito" porque pegaba como niña y que se la compro, digo, me parece menos ridículo eso a que me dijeran con la vocecita el mentado apodo, y pues así, con todo y la famita que tenía de pegar quedito que me tuerzo a un cristiano de un solo golpe bien fácil, le pegué en la cabeza, pero la verdad es q ya me traía hasta aquí, hasta el cuello y un poquito más arriba, como por acá a la punta de mi cabello, aunque bueno, la verdad es que no me caía tan mal, pero me agarró en mis cinco minutos de encabronamiento y pues tenía que encontrar quién me la pagara, y pues él se atravesó y todo por culpa de la que fue mi esposa hace algunos años, que la verda bien puedo decir que fueron los peores de mi vida, ya no me dejaba ni salir a comprar cervezas porque pensaba que la iba a engañar, y yo de no mi amor, y ella siempre insistía y yo, pues que no hay nadie más bonita que tú, y ella eso le dices a todas, pues que un día me hartó y de plano agarro mis cosas y que me salgo de la casa y que me voy con mi mamá, que de plano quería mucho a mi mujer, y cuando me vio regresando a su casa me quería regresar y yo diciéndole que no, que estaba loca y que me da chance de quedarme unos días, pero la verdad yo me agarré mucho más que unos días y que me quedó meses, hasta que un día estaba escuchando música en mi cuarto, a los 'rolin' esos que anduvieron muy de moda cuando yo tenía cinco años, pues me gustan un buen los 'rolin' esa de satisfaxion pues andaba yo bien entrado y ya para sacar la piedra y entrarle macizo, como los viejos tiempos de la secundaria, pues que me grita mi mamá y que ahí te buscan en la puerta y cuando salgo de mi cuarto que me tira unos ojos de pistola, pero de esos ojos que si hubieran estado cargados me andan poniendo un tiro en la frente y otro en la boca y me sacan sacan bien tiezo, pero lo bueno fue que no era pistola de a deveras y que me pregunta, bien molesta, que si no le había pagado la pensión a mijo y yo bien extrañado pues diciéndole que sí ¿no? cada mes eso, sí, soy bien puntual con la pensión para la lechita de mijo, puedo no verlo, pero eso sí, sin su leche no se queda, y que me la suelta, pues te vino a buscar tu mujer, y ahí voy, de bruto como yo solo, que asomo la cabeza y la muy cabrona me sonríe y yo despacito, despactio levanto la cabeza, como saludándola y que me habla con esa vocecita q hacía cuando éramos novios y se ponía cachonda ya nada más le faltó hablarme al oído y así con su vocecita que me dice cómo estás "Suavecito", y yo bien sacado de onda, pues tenía un montón que lo único que me decía era que le diera dinero para nuestro hijo, el punto es que yo andaba bien sacado de onda y más porque venía un cabrón con ella, me imagino que se dio cuenta de que andaba como en otra onda porque agarró y me dijo, exactamente con la misma vocecita provocativa ¿qué te pasa? ¿por qué me pones esa cara? y yo así de, no pues por
nada, y me empieza a decir ya con su voz normal, esa que siempre se la pasa reclamándome las cosas que hago y las que no, pues ni te emociones cabrón, que la verdad ni estaba emocionado, nada más pasaba para presentarte a mi novio y yo más sacado de onda, pues si es su novio, para que lo iba a querer conocer, pero ahí estaban los dos y que lo agarra de la mano y todo y ya cuando me cayó el veinte, pues que me trago el coraje, ¿qué podía decirle yo? si le pegaba a la señora seguro el güey que venía con ella con cara como de chango, pero de esos changos que tienen las nalgas rojas y que cuando andan abrazados nomás se están acariciando las nalgas, porque yo una vez los vi en el zoológico, pues clarito vi que se parecía su nuevo novio a uno de esos changuitos y seguro que si le pegaba se iba a meter a meter a defenderla y me aguanté el pinche coraje, pero yo por dentro andaba que me la quería madrear por andar de culera, con perdón de las palabras, pero que no se pase y con todo el enojo que ya traía pues no se me ocurrió otra cosa para decirle nomás felicidades. Y que me volteo y le buscoi la mirada al cabrón, porque eso sí, nos quedamos viendo, sin parpadear y bonito bonito, le digo a ver a que te sabe besar esa boquita con la que me la mamaba, y me metí corriendo y cerré la puerta y que se enoja la vieja y me empieza a patear la puerta y yo por dentro bien encabronado, pero ya le dije si salgo seguro el chango aquel me parte mi madre, porque además eso sí le he de reconocer se consiguió a un cabrón más alto que yo, más feo, porque lo que sea de cada quien comparado con él si estoy bien galán, pero lo que sí es que es más alto, entonces yo me quedé adentro, esperando a que se cansara, y que escucha mi mamá y que viene a ver qué pasa, no pues cuando escuchó a mi exmujer que se asoma por la ventana y que la corre, a mi mamá siempre la ha respetado, entonces cuando se asomó pues que deja de patear y que se lleva a su chango, que he de decir que yo no escuché que dijera algo, seguro también tuvo que tragarse el coraje, en eso se asoma mi mamá a la puerta y que me habla bien enojada y me dice, mira tus gracias y me enseña la puerta y le habían quitado toda la pintura, que de por sí ya estaba cayéndose, pero con sus patadas se terminó de caer, pero además que se abolla la hoja del metal de la puerta y me dice mi madre, me lo arreglas y después te largas de aquí, te advertí cuando regresaste que no quería problemas. Y que me encabrono y que saco el bate y que me pongo a pegarle a la puerta y nada, pues más encabronado andaba, y ya con mi enojo me puse a darle de patadas a la puerta, nomás para sacar mi coraje, pero en ese momento me di cuenta de que se empezó a enderezar, me emocioné y le dí otra y otra y otra, total que para no hacer el cuento tan largo que cuando vi que ya se estaba poniendo bien en su lugar, que se me ocurre darle otra patada y que se rompe la puerta de la parte de abajo, ya estaba picada por culpa de los perros que se la han meado, el problema fue que también pasó mi poobre pie atorado entre la puerta y el marco de fierro, y mi espinilla bien raspada y que me empieza a sangrar la pata, no'ombre, pues con mucho cuidadito voy sacando mi pie, y ahí viene mi pie para afuera y que se le atoran más rebabitas y que vuelvo a gritar y mi madre que estaba hasta la cocina nomás se asomó para decirme que no estuviera haciendo escándalo porque no la dejaba ver su novela, ya agüitado me mordí los labios, me metí el puño en la boca, agarré la playera y la muerdí o la verdad es que no sé ni cómo le hice, pero me aguanté, y ahí ando con el pie sangrando en la entrada de la casa y que se me ocurre sentarme en la banqueta en donde muchas veces me puse borracho con mis amigos de la secundaria, pero esta vez andaba yo solito, y bien triste por el madrazo del pie, encorajinado por mi exmujer y ya estando en esa onda que se me atraviesa uno muy valientito, primero pasó para un lado y se regresó muy chingón, presumiendo de valiente pues y me grita con su voz gangosa, porque además tenía eso, que ni si quiera sabía hablar bien y le digo todavía guardando la calma, cálmate cabrón, cálmate qué si te dicen el "Suavecito" ha de ser porque eres bien puto seguro que por eso te dejó tu mujer y no lo dijo dos veces, que me levanto, ni cuenta me había dado que todavía tenía en la mano el bate y uno, nomás uno le metí en la cabezota, sonó tan hueco que el señor de la esquina que estaba trabajando debajo de un carro salió a asomarse y hasta como si se hubiera visto en cámara lenta ahí va cayendo el muy idiota y suelo, que choca con el piso y ya ni se movió, salió mi mamá y salieron más personas y que se arma la bulla y que ¿Qué pasó "Suavecito"? Que ¿Por qué le pegaste "Suavecito"? Y yo todavía bien friqueado, no sabía ni que lo había matado, pues ya les dije, pues me dijo cuñado, y todos pero si tú ni hermana tienes, y yo ya sin saber qué decir, y que le aviento la bolita a mi mamá, ¿ustedes qué saben, mi jefecita podría estar esperando bebé? Y sí tuvo uno, pero detenerme a explicarles eso ya sería salirme mucho del tema.


Costas

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