Recuerdo con afabilidad el 2008, fue un año de esos en los que pasan muchas cosas buenas, fue así como en uno de esos buenos días me topé con Dos mil metros sobre el nivel del mar y se convirtió automáticamente en una de mis 10 películas mexicanas favoritas de todos los tiempos… Tristemente para mí iconofílica personalidad, pasó desapercibida por todos los cercanos a mí, incluso hasta por los que se decían seguidores del cine nacional.
Butaca apartada
La película me impactó por su forma
magistral de manejar la tensión; tensión sexual y abúlica en un entorno cerrado
con personajes solitarios, taciturnos y atormentados. Gracias al patán del
protagonista (Ari Brickman) le puse Galo a mi pez y quise imitarlo – a Galo, no
a mi pez- en gestos, y en su forma de
ser un verdadero hijo de la chingada totemizado y odio-amado por todos a su
alrededor –sin mucho éxito-.
El argumento es simple: la ex
novia de Galo, Fama (Giovanna Zacarías), llega a vivir con su novio canadiense,
Alex (Xavier Therrien), al departamento del primero por no tener dónde más
llegar, ahí junto con la hermana de Galo, Carlota (Mónica Huarte) se
desarrollará un cuadro surrealista donde nadie se soporta asimismo y parecen
forzados a convivir bajo la figura del dominante y provocador – en todos los
sentidos- dueño de la casa.
Nunca supe más del director
(Marcelo Tobar) ni de sus trabajos posteriores, se convirtió en una película de
mi propio y ensimismado culto.
…Hace dos semanas, asistí a la
Cineteca Nacional, me decanté por una cuyo escueto nombre despertó mi
curiosidad: Asteroide (México 2014). A los pocos minutos y en medio de una
sala casi vacía, sentí una extraña familiaridad con la película, con sus
planos, sus personajes, sus diálogos brevísimos y la incomodidad fatídica casi
ontológica de los personajes.
Recordé inmediatamente Dos
mil metros sobre el nivel del mar y en mi casa comprobé que se trataba
del mismo director, Marcelo Tobar y su segundo largometraje.
Asteroide nos presenta la
historia de dos hermanos que se reencuentran tras varios años de no verse.
Cristina (Sophie Alexander-Katz) regresa tras una larga estancia en España a la
casa de su infancia en Cuernavaca donde vive su autoexiliado e inestable hermano Mauricio
(Arturo Barba), para tratar de arreglar las cuentas inconclusas que quedaron
tras su partida.
La relación de los hermanos
quedará trastocada tras conocer los detalles por los cuales Cristina fue enviada
a España y serán revividos por los vecinos que ven en su regreso una amenaza y
un reto.
Aunque Asteroide adolece de
cierta pulcritud técnica que sí tenía su antecesora, podemos presenciar el
discurso de un director que ha desarrollado un estilo propio fiel a una
estética plano-narrativa que privilegia el histrionismo corporal sobre los diálogos.
Recomendada para reflejarse en
las verdades incómodas que toda familia oculta o trata de ocultar a los ojos de
los demás.
Por cierto, si usted es de ésos que odia "largas escenas sin diálogos y sin que pase nada";evítese la pena ya que aunque no la considero ni "hípster" ni de "arte" sí es la prima-hermana que no le hablan en las fiestas posh.
@PabloReylar
Por cierto, si usted es de ésos que odia "
@PabloReylar
Wow.
ResponderEliminarEspero que el "wow" sea en relación positiva, gracias por la retro Tobarich
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